Navidad blanca; una Navidad sin adicciones ni alcohol

En Noruega se les dice «días blancos» a los días en los que no se toma alcohol. Por eso, cuando se habla de una Navidad blanca, (haya nieve o no) se está hablando de abstenerse de tomar alcohol durante la Navidad, es decir de una Navidad sin adicciones.

Navidad Blanca es una campaña que se lleva a cabo en Noruega con el objetivo de lograr que más adultos consuman bebidas sin alcohol en Navidad, para que niños y jóvenes puedan celebrar la Navidad junto a adultos conscientes y presentes.

Navidad sin adicciones

Te quiero hasta el cielo, pero temo festejar la Navidad contigo

Una madre noruega, que quiso mantenerse en el anonimato, escribió una carta con la que quizás muchas familias se sientan identificadas:

CARTA DE UNA MADRE

«Dale a tus hijos una Navidad blanca», estamos acostumbrados a escuchar. ¿Pero qué hay de nosotros, los padres? Nadie escribe sobre nosotros. No hay llamadas de atención, no hay campañas, no existe un «sí a una Navidad blanca para los padres».

Llevo muchos años con miedo a la Navidad, tal vez desde que mi hijo tenía 13-14 años.
Soy la madre de un chico drogadicto, y cada Navidad es una lucha. Siento que estoy sentada en una cáscara de huevo mientras navego en una tormenta. Muerta de miedo de que le dé uno de sus ataques de ira, muerta de miedo de que esté tan intoxicado que la familia sentada entorno a la mesa de Nochebuena se amargue, se asuste y se enoje.

Por lo general, las cosas han ido bastante bien. Digo por lo general, porque no siempre han ido bien. Algunas Nochebuenas han terminado en desastre y lágrimas.

Él ahora es adulto. Vive solo, en una vivienda municipal. Pero yo, ante todo, soy madre. Y ninguna madre quiere que su hijo pase la Nochebuena solo. A él le encanta la Navidad, siempre le ha encantado, así que todos los años el acuerdo es el mismo: la mañana de Nochebuena lo voy a buscar, pero la condición es que tiene que estar sobrio, sino no viene.

Nunca está del todo sobrio. Pero tampoco tan mal como para no poder venir. Apenas lo suficientemente bien como para manejarse todo un día en familia.

La Navidad pasada nos invitaron a casa de un familiar. Los dueños de casa le sirvieron una cerveza para la cena. Bebió esa misma cerveza toda la noche. Después de la apertura de regalos, aceptó una copa de vino. Eso fue todo, no tocó más alcohol esa noche. Después de todo, él tenía un trato con su mamá.

Aun así, pude ver que estaba intoxicado. No creo que los demás se hayan dado cuenta, pero yo conozco bien las señales: ese estado de ánimo eufórico, el tono de voz demasiado alto, el delicado equilibrio entre alegría y furia. Y yo con esa agitación y ese nerviosismo permanente que me hacen sentir tan cansada.

Me di cuenta de que él tenía algo en el bolsillo con lo que se ayudaba cuando iba al baño.

Sentí un gran alivio cuando el reloj marcó el final del festejo y pude llevarlo a casa.

Todo salió bien el año pasado. Espero que este año también. Pero no lo creo.

Tengo miedo y estoy nerviosa. Mi hijo no es malo, pero está psíquicamente enfermo y es adicto a las drogas. No quiero festejar la Navidad con él. Pero tampoco quiero festejarla sin él.

Algo me dice que llegará un día en el que su lugar en la mesa de Nochebuena estará vacío. No porque lo hayamos excluido, sino porque su adicción nos lo habrá arrebatado.

Me gustaría tanto poder sentir lo que sentía antes, hace muchos años. Sentir la alegría de la Navidad, con un hijo sano y libre de drogas.

Pero no puedo excluirlo del festejo de Navidad. Simplemente no puedo. Y eso me entristece.

Entonces, para ti que estás luchando con las adicciones, o que te gusta sacarlas a relucir un poco en Navidad. No solo los niños se sienten nerviosos e inseguros. Los familiares adultos también. Solo que somos invisibles, nadie nos ve. Pero estamos allí y tenemos miedo.

¿Podemos intentar celebrar esta Navidad sin drogas, por favor? Te quiero hasta el cielo, ida y vuelta, te amo más que a mi misma, pero estoy aterrorizada y me da miedo celebrar la Navidad contigo.

Así y todo, mientras viva, nunca tendrás que sentarte solo en Nochebuena. Pero déjame sentirme segura y en paz, te lo ruego.

Feliz Navidad hijo mío.

 


Desde el puente…
¡Brindemos por una Navidad sin adicciones!

Navidad sin adicciones

Puente al norte

 

 

2 Comments

  1. Connie says:

    Es la historia de tantas madres. Las drogas uno de los gray males.
    Un abrazo solidario a todas!!

    1. Gracias Connie! Un abrazo para ti.

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