Hace poco llamé a una amiga que está pasando por un momento muy difícil. En el momento en que ella levantó el teléfono pude sentir su energía. Estaba en una vibración muy nerviosa, y hablaba muy rápido.

Sin preámbulos, entró de lleno en la historia y me empezó a contar todas las cosas que le estaban yendo mal. Todos los problemas, todos los asuntos, todo el miedo. Yo sentí mucha compasión por ella porque sé que está pasando por un momento muy difícil, aterrador y de mucha incertidumbre.

Supe enseguida que se estaba sumergiendo en la historia de víctima, es decir en el papel de victima. Pero luego, un poder más grande que nosotras intervino.

Sigue leyendo para aprender cómo desprenderte de la historia de víctima.

 


Sin siquiera pensar, una voz intuitiva y autoritaria salió a través de mí y le dije: “Tienes que soltar ya esta historia. Se repite, se reformula y perpetúa la ansiedad, la tensión y el miedo”.

Ella tomó aliento y dijo: “Sé que tienes razón, porque esta historia no me hace sentir bien. Pero lo hago porque por un momento me hace sentir como si yo tuviera el control”.

Ese es el gran problema para todos nosotros. Cuando nos vemos de alguna manera como víctimas, queremos recuperar nuestro poder. Entonces tratamos de controlar la situación analizando en exceso y obsesionándonos con ella. Creemos que la única forma de sentirnos mejor es dejarlo salir y hablar sobre ello. Pero cuanto más hablamos de ello y lo transmitimos a otras personas, más tratamos de controlarlo.

 Las historias que contamos son las experiencias que vivimos

Todo esto de hablar sobre la historia de víctima no alivia en absoluto nuestros miedos. Simplemente crea más drama y nos hace sentir más impotentes y más ansiosos. Así es como se sentía mi amiga cuando empezamos a hablar. Entonces le di dos pasos poderosos y proactivos que ella podría dar para soltar la historia de víctima.

Cuando te des cuenta de que estás en el papel de víctima, contando esa historia, sigue estos 2 pasos para desprenderte de ella y reclamar tu confianza rápidamente.

 

Paso 1: Di,  “ESPERA: ¿Por qué estoy hablando?”

Esta es una gran herramienta que expongo en mi libro Milagros Ya. Cuando te encuentres repitiendo tu historia de víctima o tratando de resolver una situación con un amigo por enésima vez, haz una pausa y pregúntate: “¿Por qué estoy hablando?”

Tómate un momento para darte cuenta de lo que estás haciendo y di: “De acuerdo, tengo miedo. Estoy intentando controlar “. Permítete presenciar la historia para poder cambiarla.

Paso 2: Ve a lo general

Ir a lo general es una técnica poderosa de Abraham-Hicks. Cuando comienzas a adentrarte en una historia negativa, creas momentum, aumentas el miedo y empiezas a sentir que no puedes controlar tus pensamientos. Entonces, una vez que hayas dicho “ESPERA”, puedes ir a lo general.

El concepto de ir a lo general es ir a por los pensamientos, aquellos que son pensamientos generales, en los que tú crees, para que puedas así empezar a cambiar tu energía y salirte de esa historia.

Los pensamientos generales pueden ser pensamientos como “Soy lo suficientemente bueno” o “Tengo recursos” o “Tengo personas que me apoyan”. Puedes empezar con pensamientos neutrales y gradualmente hacerlos más positivos. A medida que apuntas a estos pensamientos generales, creas impulso en la otra dirección. Esto te pone en un camino nuevo donde te sientes energizado, apoyado y más poderoso.

Cambia tu historia y eleva tu vibración

Siguiendo estos dos pasos, puedes dejar de lado la historia de víctima y salir de un estado de baja vibración. Elevarás tu vibración y esto atraerá más cosas similares.

Cuando empiezas a cambiar tus historias, cambias tus experiencias. Las historias que contamos son las experiencias que vivimos, de modo que cuando re-enfoques tu energía y cuentes nuevas historias sobre lo que está funcionando y lo que está prosperando en tu vida, comenzarás a despertar una presencia diferente dentro de ti.

Esa presencia creará una realidad que irá mucho más allá de tus sueños más locos.

Mi intención es que tomes estos pasos en serio y dejes de ensayar el papel de víctima para poder reclamar la felicidad que es tu derecho de nacimiento.

 

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